Brasil es un país con una gran complejidad fiscal, ya sea por los altos impuestos, en torno al 34%, o por la compleja red de obligaciones accesorias que el contribuyente debe cumplir, resultando en una gran cantidad de horas trabajadas para ese fin exclusivo.
Además, el país cuenta con un elevado número de normas tributarias publicadas anualmente, con un promedio de 350.000 nuevas normas a nivel federal, estatal y municipal.
Al iniciar una startup, como ocurre con cualquier empresa, los socios o empresarios individuales deben pensar detenidamente en estos aspectos fiscales, que pueden tener un profundo impacto en su negocio.
Cuando hablamos de startups, existe aún otro problema: ¿la actividad desarrollada es la prestación de servicios, la venta de bienes, o es una actividad mixta, que implica la venta de bienes y la prestación de servicios?
Dependiendo de la actividad realizada, la planificación fiscal cambia completamente.
Por tanto, para la planificación fiscal de una startup es fundamental identificar cómo se constituirá la empresa, es decir, el tipo societario que tendrá la startup, así como la actividad que desarrollará.